domingo, 5 de marzo de 2017

Las Ironías del Olivar

Las Ironías del Olivar 
Sitio Sagrado Diaguita Inca de La Serena


¡¡Hasta aquí no más llegó la empresa Sacyr!! La transnacional española, ganadora de innumerables licitaciones de carreteras en Chile, tuvo que parar su lucrativa construcción por el hallazgo de una inmensa necrópolis diaguita inca que descansaba sigilosamente a cuatro kilómetros al norte de la Serena.

El equipo de Origen Americano husmeando el Olivar

Probablemente fue Pedro de Valdivia, uno de los mayores asesinos en serie jamás reconocido por la historia de Chile, quien tumbó aquel gran asentamiento costero-andino en el que coexistieron generacionalmente las culturas Las Animas, Molle, Diaguitas e Incas.

El Olivar, sitiado por señas arqueológicas.

El equipo de Origen Americano se trasladó este verano para la zona, con la esperanza de poder ver las tumbas y los sitios habitacionales que han maravillado a los arqueólogos del museo de la Serena. Seguimos las coordenadas y dimos con el campamento, herméticamente cercado que ocultaba los hallazgos.

El Campamento El Olivar

Los guardias de lugares arqueológicos tienen expresas órdenes de no dejar pasar a nadie, ya que el sitio se encuentra en pleno proceso de investigación y las piezas son codiciadas en el mercado negro. Lamentablemente, este dictamen no contempla personas aficionadas como nosotros, que tienen curiosidad y espíritu estudioso de los secretos de nuestros ancestros. En fin, al menos logramos obtener algunas fotos, que a simple vista no despiertan sospechas que alberga uno de los hallazgos más relevantes de la historia de la cuarta región de Coquimbo.

¡Hasta aquí llegó la carretera!

Este sitio ha sido llamado El Olivar y hay registro de que Francisco Cornely en 1967 fue el primero en excavarlo. Las imágenes que han circulado conmueven al ver las sepulturas de los antiguos habitantes protegidos por sus camelidos, como centinelas tutelares en el viaje sin retorno hacia la muerte.

Vasija Diaguita del Museo de La Serena

Han habido tensiones entre los arqueólogos y las comunidades diaguitas del sector, que reclaman saqueos de sus antepasados. La ciencia occidental, al poseer las tecnologías de investigación, se ha apropiado de estos sitios, pero actualmente se han encontrado con la voz de los indígenas del presente, que reclaman derechos sobre los lugares ancestrales. Tienen a su favor el convenio 169 de la OIT, que si se respetara en este país, se podría aspirar a una ciencia decolonial, que tome en cuenta la opinión de los “otros”, de aquellos que han sido segregados, pero al parecer la ciencia occidental aún no es capaz de dejar de lado su soberbia y bajarse del pedestal que les hace creerse dueños del conocimiento.

Foto de El Olivar. Obtenida de www.latercera.cl

Independiente de estas tensiones, aún falta mucho por conocer las razones históricas del rotundo eclipsamiento del pueblo diaguita de la cuarta región de Coquimbo. Las comunidades que se autoidentifican indígenas son escasas, a pesar de un territorio ancestral que clama por su procedencia pre-española. Esta región es riquísima en sitios arqueológicos señalados por petroglifos, cerámicas, centros ceremoniales, grandes y pequeños asentamientos, además de un extenso pueblo rural que mantiene prácticas diaguitas en su forma de vida.

Representación de entierro. Obtenida de www.eldefinido.cl

Quizás hallazgos conmovedores como los del Olivar puedan remover la memoria histórica de los pobladores de esta región y logren recordar el pasado que late en estas montañas, en esta costa y en estas dunas. Quizás cuántos más “olivares” quedan por encontrar, aquellos que duermen bajo viejos caminos o están enterrados bajo desconocidos pueblos. Por mientras nos podemos quedar con la irónica respuesta de este sitio sagrado frente al saqueo que pretendía volver a realizar alguna empresa colonial española, les hizo recordar que los muertos del pasado aún penan en los viejos caminos que un mal día cruzaron Diego de Almagro y Pedro de Valdivia.

Nuevos miembros se suman al equipo de Origen Americano.
Atrás una balsa de cuero de lobo marino de los pueblos changos, 





domingo, 22 de enero de 2017

El Bosque Antiguo de Fray Jorge

El Bosque Antiguo de Fray Jorge

Fray Jorge es un sitio boscoso que se emplaza en la cordillera de la costa de la 4° región de Coquimbo. Se caracteriza por un microclima húmedo y de abundante flora, en un territorio seco y semidesértico. Debe su nombre a un inglés que encalló en ese bosque y taló gran parte de los árboles para construir una iglesia en la ciudad de La Serena, a cambio de recibir el cargo de fraile.

Entrando al parque

Son evidentes los vestigios de antigua ocupación de la zona de Fray Jorge. Las razones son muchas, múltiples huellas de caminos viejos, posiblemente de pastoreos o de la transhumancia característica de los habitantes que transitaban entre la cordillera y la costa. Las diversas agrupaciones de piedras que cobijaban campamentos, algunas señaladas con piedras tacitas o petroglifos. Por supuesto, las bondades del valle que, en las cercanías de los ríos, permitía una subsistencia generosa de alimentos.


Camino a la purificación

A pesar de ello, preocupa y sorprende la poca etnificación o raíz histórica ancestral que se encuentra en la zona. No quedan rastros de la continuidad de los pueblos antiguos, llámense changos, diaguitas, mapuche o incas. Los pueblos actuales conservan indudablemente la forma de vida rural, heredada de una ancestralidad indígena, pero sin identificación consciente (aparente) con lo indígena.




Habrá sido quizás la violenta represión religiosa que cristianizó a los pueblos en la época de colonización; probablemente el proyecto nacional del estado chileno del siglo XIX que eliminó el pasado indígena en pos de un país que ansiaba progresar a la usanza europea.

En lo profundo del bosque

Pueden ser muchas cosas, pero los vestigios están allí visibles. Si los antiguos habitantes, llámense indígenas, vanagloriaban los sitios que se caracterizaban por algún don especial, seguramente Fray Jorge fue un lugar sagrado. La abundancia del lawen (hierbas medicinales en mapudungun), como el canelo, la zarzaparrilla, el arrayan y muchos otros más, debió haber motivado que las machis y los curanderos de diversos pueblos fueran a buscar las medicinas a ese lugar. Un lugar que refresca por su abundancia de oxígeno, aún conserva sus cualidades purificantes del espíritu humano.



El sitio te traslada a lo más espeso de la selva sureña, como un portal dimensional hacia los territorios australes. La belleza del lugar hacen que este microclima te sacuda suavemente el calor propio de la región y te refresque, con aromas húmedos, la mirada agreste del incipiente desierto nortino.


Sutilezas del micromundo

Un canelo del pikunmapu



martes, 31 de mayo de 2016

Pukará La Jarilla. Valle del Choapa.

Presento el primero de los escritos de la serie de la Región de Coquimbo: Pasado y Presente Intercultural: Diaguitas, Incas y Mapuche.


No fue fácil llegar allí. A pesar de las indicaciones de Teresa Olivares Taucán, fueron necesarias dos expediciones para encontrar el sector La Jarilla. Su localización es significativa: queda sobre la cascada que da origen a la famosa poza azul, un lugar sagrado del valle de Chalinga. No es casualidad que los antiguos diaguitas lo hayan construido allí; el agua, fuente eterna de vida, cobijó la vida de los ancestros.

Vista desde La Jarilla

El sitio contiene una abundante cantidad de petroglifos. Las piedras marcadas señalan un sitio de ocupación. Me llamó la atención cuando le consulté a dos vecinos sobre los petroglifos, ellos lo reconocen y lo indican fácilmente, pero no se identifican con él. Es un lugar de indios, dicen, separándose tajantemente de alguna continuidad histórica con ellos.

Sitio La Jarilla al fondo

Tacita de La Jarilla
El lugar es conocido como La Jarilla, uno de tantos sitios de petroglifos del sector de Chalinga. Cuando logré llegar, me dio una impresión diferente, quizás no era solamente uno más, ya que era notoriamente más complejo.

Petroglifo

Me llamó la atención la cantidad de espacios diferenciados, unos cercanos al río, donde se pueden encontrar algunas tacitas en las rocas. Después daba la impresión de tener un sector de vida pública, con una especie de plaza central o centro ceremonial. Al subir por el cerro hay tacitas de variadas dimensiones y da la impresión de estar visitando sectores habitacionales, debido a rocas que se encuentran alrededor de espacios vacíos. Al seguir subiendo por la ladera del cerro, se divisan algunos muros perimetrales que cumplían, quizás, la función de proteger el sitio. Después al divisar la loma superior se percibían ciertas huellas desde donde podrían haber llegado caravanas, pastores o grupos cazadores.

Petroglifo intervenido con inscripciones contemporáneas
¿Cruz del sur?

Posibles alusiones astronómicas
Esta subdivisión de compartimientos me hacen creer que La Jarilla fue más que un simple sitio, que pudo haber sido algún pukará en formación, algún tipo de asentamiento que estaba en proceso de crecimiento y que, quizás, por la invasión del imperio español, se vio interrumpido.

Posible sitio ceremonial o lugar de reuniones

Lamentablemente faltan estudios o alguna socialización de investigaciones realizadas sobre este sitio. Pero quizás lo más nefasto fue la represión cultural ocasionada en la región de Coquimbo respecto a las raíces diaguitas, Incas y Mapuche que se forjaron previo a la llegada de los españoles y de la posterior y aplastante instalación del estado nacional chileno del siglo XIX. Estos lugares quedaron en el imaginario del pasado, ya que, al parecer, son pocos los lugareños que se identifican con ellos.

Petroglifo principal del posible sitio ceremonial

Vista del petroglifo principal
Una de las fuentes que logré encontrar, corresponde al libro Diaguitas del Valle de Chalinga: Patrimonio, Cultura e Identidad (2014)[1] de la comunidad Indígena Diaguita Taucán, donde se señala lo siguiente respecto a un lugar central del sitio La Jarilla:

Las piedras que dan soporte a estas imágenes están dispuestas en un círculo, con un centro despejado. Su significación ritual es clara: un lugar de reunión y observación del cielo, cercano a una importante fuente de agua, como marcando su trascendencia para la comunidad. Es además un lugar conectado por un ramal del camino del Inca que va desde Quilmenco hasta la cordillera, usado hasta hoy por la transhumancia (p 60).
Nuestras intuiciones calzan con lo detectado por la comunidad Taucán, agregando dos datos de suma relevancia, primero la utilización del sitio como centro astronómico y segundo, su evidente conexión con el camino del Inca (Qapac Ñan).








Petroglifos que rodean al posible sitio ceremonial

La comunidad Taucán cumple un rol fundamental en la historia de Chalinga, ya que está fortalecida en torno a la identidad diaguita y al sentimiento místico que se siente en este valle. Gracias a las indicaciones de Teresa, su líder, logré llegar al pukará La Jarilla, un lugar difícil de acceder, pero que muestra sus secretos y virtudes a todo caminante que se aventura a viajar por las laderas ancestrales de los diaguitas.

Petroglifo que marca la subida al cerro

Como lo he planteado en otras ocasiones en este blog, el conocimiento sobre estos sitios se puede obtener desde las intuiciones que se obtienen al entrar en conexión con el lugar, además de complementar esta información con fuentes históricas, arqueológicas y sobre todo con las personas que vibran con el espíritu del pasado y que en eventuales diálogos expresan su conocimiento. Lo que es indudable es que hay muchos lugares y poca información, no obstante la memoria está allí, es cosa de escarbar en el pasado y observar las piedras, las huellas siguen presentes, lo aseguro.

Roca con forma de perfil y con una tacita



Posibles sitios habitacionales


Vista desde el cerro 



[1] Diaguitas del Valle de Chalinga: Patrimonio, Cultura e Identidad (2014). Comunidad Indígena Taucán. Fondo Editorial. Gobierno Regional de Coquimbo.

martes, 22 de marzo de 2016

Duerme la preciosa Tenochtitlan

Presento el segundo escrito de la serie de México, esta vez sobre Tenochtitlan, la capital de la cultura Azteca, destruida por los invasores españoles en 1521

A través del espanto de sus espadas y las estrategias de comunicación, los españoles lograron hundir su puñal en Tenochtitlan en 1521. Cortés y sus secuaces, hábiles manipuladores de las voluntades humanas, urdieron un plan perfecto para cohesionar ejércitos en contra de los Aztecas. La historia aún no logra comprender el poco ahínco guerrero de Motecutzoma, el tlatoani (rey azteca) que permitió que los invasores ingresaran casi sin inconvenientes al lago de Tezcuco. La posterior resistencia del sucesor Cuauhtemoc, resultó ineficaz frente a las hordas invasoras, compuestas en su mayoría por bravudos tlaxcaltecas, el pueblo mayormente sometido por los europeos.


Tenochtitlan en el Metro

Aparece Tenochtitlan

Después de tres meses de sitio, angustia y ardua lucha, los españoles lograron apoderarse de Tlatelulco, coronando la invasión imperialista en el norte del continente. La soberbia española se fortaleció al conquistar y destruir la ciudad más impresionante y jamás vista por los ignorantes y violentos guerreros europeos.

¿Noche Triste o Victoria Mexica?

Altar Tzompantli y "detrás" la catedral

Mural de Craneos Sacrificados
La ciudad quedó en ruinas, una agonizante cultura ancestral quedó sepultada tras las catedrales y edificios de la sacrílegamente bautizada Nueva España. Las cruces se instalaron donde antes estaban los teocalis (casas de conocimiento), y el flamante azteca se transformó en indio, en la mano de obra esclavizada por la agresión, en el horror de las violaciones naturalizadas que dieron origen al mestizaje latinoamericano.





Obras de Motecutzoma I.


Después de siglos de opresión y silencio enmudecido de los pueblos nahuas, el estado de México, en vísperas de un proyecto nacional, usó la arqueología como instrumento político. Los arqueólogos encontraron los rastros de aquellos guerreros vencidos, de una cosmovisión misteriosa emanada del corazón sangrante de Huitzilipochtli. Las ruinas de los antiguos templos y ciudades dieron razones de sobra para hacer de México la capital arqueológica del continente.

Coyolxauhqui. Diosa Lunar.

¿Por qué le falta el vientre a Tlaltecuhtli, el señor de la Tierra?

La ahora silenciosa Tenochtitlan duerme bajo la actual ciudad de México. Sus ruinas se  asoman cuando se remodela la ciudad y hace recordar a sus habitantes que antes flameaban otros escudos. En algunos trances nocturnos aún puedes escuchar los tambores de guerra que la defendieron valerosamente y entre las calles pasan las sombras de los guerreros águilas, que alentados por los gritos de Cuauhtemoc murieron resistiendo, sin poder detener la peste invasora que llegó del otro lado del mar.




Máscara Azteca




Flamante Guerrero Águila


Tlaloc. Dios del Agua










viernes, 25 de diciembre de 2015

Toniná. Sangre para los Dioses Mayas

Toniná.
Sangre para los Dioses Mayas

La ida a Toniná estuvo llena de incertidumbre. Un poblado se había tomado la carretera de San Cristóbal a Ocosingo y estaba cerrado el paso. Yo tenía poco tiempo, ya que al día siguiente tenía que retornar a Tuxtla, para viajar al DF. En la combi (pequeño bus) nadie se atrevía a decir cuál era el problema. Nos tuvieron parados como una hora. Para pasar había que pagar una cuota a la comunidad. Cuando pudimos cruzar, se veía un lienzo en contra de unas autoridades del gobierno, los voceros hablaban en megáfono en lengua indígena, por lo que no entendía nada y una turba de 120 personas miraba amenazante los autos que pasaban.

José, un gran jefe maya y yo.
Finalmente llegué a Ocosingo, un pueblo de selva, me hizo recordar la amazonía; el calor, la humedad, ser el otro, en medio de rostros que me miraban extrañados. Las mujeres con sus atuendos originarios, las bananas, los borrachos, los tacos, la cultura…


Una ventana maya al infinito

Un baño Maya. 
Me desperté a las 6:30 am del día domingo. Tomé un breve desayuno y fui al mercado típico. Me iba a subir a una combi, pero estaba vacía, y tenía que esperar a que llegaran los pasajeros. Calculé un mínimo de 45 minutos, así que opté por un taxi. Cuando nos acercábamos al sitio, me di cuenta que la movilización era escasa, porque habían muchas personas esperando colectivos. Por lo que opté por volverme con José, el chofer del taxi.

Terminal de Ocosingo.
Toniná significa lugar de las piedras en lengua maya Zental, que se habla en la selva Lacandona. Fue hallada por la cultura occidental en 1690 por Fray Jacinto Garrido de la orden de los Dominicos, ya que los mayas le decían que había una ciudad perdida llena de piedras y túneles. El emplazamiento corresponde al período clásico maya, del 300 al 900 de esta era.

Toniná visto desde la carretera.

La ciudad de Toniná está en medio de la selva, rodeada de campos y animales. Su templo principal, la pirámide del sol (Kin en maya), está alineada para que en el equinoccio de primavera del 21 de marzo, el sol pase sobre el altar a medio día. Se ha descubierto el 30% de todo. Desde el templo del sol, se puede apreciar que aún descansan muchas construcciones escondidas bajo los árboles.

El templo del sol (kin)
Pasajes de Toniná.
Fui a Toniná junto a José, el chofer del taxi. Toniná es un sitio maya glorioso, las pirámides se levantan futurísticamente en medio de la selva verde. Nos guió, Rogelio, un joven maya de la zona. Sabía mucho, había aprendido con el arqueólogo que estaba desenterrando Toniná desde hace 30 años. Nos contó que los mayas formaban ciudades o señoríos autónomos y que entablaban guerras con sus vecinos. Al parecer, la vida de Toniná giró en torno a Palenke, la ciudad de Pakal el grande. Los jeroglifos indicaban que Bagnal Chak (cráneo del dios del agua), un jefe guerrero de Toniná, había apresado a ambos hijos de Pakal. El primogénito, Kam Balam, habría sido sacrificado en honor a los dioses el 700 de esta era. El último hijo, Kanchul (que significa pequeño cerdo) estuvo 9 años preso y finalmente fue muerto después de un juego de pelota. Aquello habría ocasionado la caída de Palenque en el 800 de esta era.

El juego de pelota con uno de los hijos de Pakal listo para el sacrificio

Un hijo de Pakal prisionero
Rogelio manifestaba cierto celo hacia Palenque, Yaxchilán y Bonampak, los sitios mayas del clásico con mayores visitas y que fueron los primeros en ser “descubiertos”. Le gustaría que Toniná fuera más concurrido, que se supiera más su importancia. Decía que los murales de Bonampak eran chicos y que ya no se podían ver bien, ya que estaban cubiertos por un vidrio.


Toniná
Los mayas construyeron una sociedad estratificada, el pueblo no podía subir a los templos principales. Los reyes, una dinastía, veían todo su reinado desde las alturas. Realizaban sacrificios de los enemigos, ofrendaban sangre y corazones a los dioses. Cuando los reyes temían algún riesgo, ellos mismos ofrendaban sangre, hasta que perdían la conciencia, o hasta que cambiaban su estado ordinario. Se cortaban las venas de las muñecas y a veces se perforaban el pene con espinas o lancetas de mantarrayas.

Vista desde el templo del sol.
La cosmovisión y el misticismo estaban plasmadas en su cultura. Al parecer sus construcciones estaban acondicionadas para cambiar el estado de conciencia de los pobladores. Los túneles que representan el inframundo generan un efecto subjetivo que te traslada a otra dimensión. Lo mismo sucede en la cumbre los templos, donde la vista del paisaje y la magnificencia de las construcciones producen un inevitable sentimiento. Pero su conocimiento no era accesible para todos. El elitismo maya me hace sospechar de las interpretaciones puramente místicas que se hacen sobre ellos, ya que también hubo guerra, violencia, dominio y tortura.

Un jugador de pelota maya "tocando" con la cadera.

Mural que representa las distintas fases o soles de la historia maya.
Nos fuimos a las 11:40 de allá. José me fue a dejar al terminal de Ocosingo, tomé una camioneta hasta el bloqueo del camino y después un taxi hasta San Cristóbal. Llegué acá a las 14:00 así que se acabó el problema del horario. Me fui contento, la agitación inicial se desvaneció en la selva, se fue con el canto de los pájaros y se fundió en el silencio de Toniná. Quedé con un sentimiento de felicidad, quizás los antiguos tenían razón al considerar el sufrimiento como una fuente de purificación. La tensión, la espera y la incertidumbre fue mi pequeño sacrificio para alcanzar la cima de la antigua ciudad maya.

Cerámica que representa un culto al cacao.

Rostros de los mayas antiguos
Un prisionero de Toniná.